25.9 C
Villa Ángela
martes, 27 septiembre, 2022

Más

    últimos

    Fuerte indignación de argentinos varados en el cruce Falcón-Clorinda

    Por casi doce horas y en medio de una cola de vehículos de un kilóme­tro y medio, numerosos connacionales mostraron su ofuscación por los problemas en la frontera con Paraguay. Hay un tope de ingreso de mil personas por día.

    El cruce internacional Clorinda (Argentina)-Puerto Falcón (Paraguay) se reabrió el 13 de diciembre, después de más de 20 meses.

    Pero con un cupo de reingresos diarios, decidido por el gobierno nacional, de mil personas.
    Eso obligó cada día a cientos de viajeros a permanecer en la frontera, a la espera de que se rehabilitara el cruce recién al día siguiente.

    En estos últimos días, cuando muchos paraguayos residentes en nuestro país retornaban después de haber viajado para las fiestas de fin de año a ver a sus familias, el problema se acentuó aún más.
    Hubo kilómetros de filas de autos y colectivos esperando en Puerto Falcón, aguardando la posibilidad de reingresar en el territorio nacional.

    Ya cuando no había Covid, pasar del Paraguay a la Argentina era una pérdida de tiempo inexplicable, sobre todo en la Aduana argentina.

    Pero ahora, con este cupo, se ha vuelto absolutamente inviable‘, dijo Carlos Céspedes, residente en la capital formoseña, que en la tarde de ayer se encontraba con su familia en la fila, a unos 800 metros de las oficinas de Aduana, aguardando su turno para hacer los trámites migratorios.

    El límite impuesto por el gobierno argentino, de mil personas por día que pueden ingresar por el Puente Loyola -contando a los pasajeros de ómnibus y automóviles particulares-, en todos los casos contabilizándose a cada persona hasta alcanzar esa cantidad que pueden ingresar por día, agrava las cosas. El gobierno de Paraguay no determinó ninguna cifra.

    El periodista formoseño Hugo Agüero contó desde Puerto Falcón su larga espera, desde el jueves hasta el viernes, para regresar a nuestro país. ‘Pasamos 14 horas acá, toda la noche, y yo era uno de los últimos de la fila.
    Hoy es tres o cuatro kilómetros más larga. Había gente esperando ayer (por el jueves) desde las nueve de la mañana y tuvo que esperar un rato para poder cruzar. Una desorganización total. Estamos del lado paraguayo, sin ninguna respuesta del lado argentino.

    Del lado paraguayo no hay cupo, es decir que uno ingresa desde la Argentina, lo puede hacer durante las 24 horas y no hay ningún límite de ingreso. El problema es del lado argentino, porque el gobierno dispuso que solo mil personas pueden entrar. El cupo se completó al mediodía‘.

    Agüero mostró fotos y videos de la fila de vehículos que esperaban para hacer los trámites en la Aduana argentina: ‘Hay gente que vino por segundo día, porque están en la ruta con niños pequeños, con ancianos que tienen necesidades básicas. Acá los vecinos se portaron muy bien y prestaron los baños, porque había algunas personas hasta con problemas médicos‘.

    ‘Cruzábamos la frontera, hacíamos los trámites en diez minutos y ya estábamos en casa.
    Hoy estamos tardando 14 o 15 horas, con temperaturas que superan los 50ºC, a la noche llegan los mosquitos, hay dengue y otras enfermedades‘, relató Agüero.

    Una restricción inexplicable e indignante
    El cupo de ingreso para mil personas por día se mostró insuficiente desde el principio. Ya a mediados de diciembre, las quejas de los argentinos que regresaban de Paraguay referían largas horas de espera por parte de cientos de personas en un lugar que no cuenta con las mínimas instalaciones para esos requerimientos.

    La imposición del cupo de ingreso para quienes tienen PCR negativo y/o vacunas completas, no da la impresión de tener relación directa con medidas de preservación de la salud aconsejada por especialistas sanitarios.
    En cambio, el cupo parece estar determinado por restricciones técnico-administrativas, como limitaciones en la dotación del personal de Aduanas o de Sanidad, o con otras razones menos explicables. Pero no es la primera vez que sucede.

    Cuando se decretaron las restricciones de circulación tras el estallido de la pandemia en el año 2020, el gobernador de Formosa, Gildo Insfrán, decidió impedir la entrada de ciudadanos que intentaban regresar a esa provincia. Centenares de formoseños, incluyendo ancianos y niños, muchos a la intemperie, quedaron varados en la ruta, sin alimento durante días, a veces sin agua, situación que llegó a durar al menos un mes. También en ese caso, el motivo no se asentaba en recomendaciones sanitarias, sino en una decisión administrativa cuyas razones nunca fueron explicadas, ni a los perjudicados, ni al resto de los ciudadanos.

    Se necesita más personal
    Originalmente, cuando se reabrió la frontera a mediados de diciembre, se explicó que mil personas por día era el número máximo que podrían chequear los trabajadores sanitarios destacados allí. Luego, cuando los procedimientos de chequeo se redujeron ante la obligación de presentar el examen de PCR y/o vacunación completa, el número de ingresos se mantuvo limitado al millar de personas.

    Y la dotación del personal sanitario tampoco se aumentó. Situación tan absurda como la que NORTE publicó sobre Mar del Plata, donde el 30 de diciembre fueron despedidas enfermeras de vacunación, al inicio de la temporada turística.

    Latest Posts

    spot_imgspot_img

    Vea también